Una mujer vestida de los pies a la cabeza con el llamado «burkini» y que nadaba en la piscina municipal de Verona (Italia) provocó aireadas protestas de varias madres «porque asustaba a los niños» y fue invitada
por el director del recinto a mostrar la etiqueta de su traje por «cuestiones higiénicas». La mujer, de origen marroquí, era la tercera vez que nadaba en la piscina vestida con un «burkini» azul oscuro que le cubría cabeza, cuerpo y extremidades. La mujer recogió a sus hijos y se marchó. La misma polémica tuvo lugar hace unas semanas en Francia, cuando una mujer fue expulsada de una piscina e interpuso una denuncia.
El director del recinto, Cristian Panzarini, quería saber «si el vestido cumplía los parámetros higiénicos-sanitarios, además, la regla exige que se usen trajes que muestren posibles heridas o enfermedades de la piel». El alcalde de Verona, Flavio Tosi, de la Liga Norte, fue más tajante: «A la piscina se viene en traje de baño y punto, hay reglas que tienen que ser respetadas (..) y si esa mujer no quiere usar un biquini o un bañador que se bañe en su casa».

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